Bailar para conocer el camino de la vida
"Quien no baila, desconoce el camino de la vida" Rodolfo Muzquiz, en la foto con mi guapa cuñada.
Quien tiene talento para bailar, ha recibido un don excepcional, el poder conectar de manera no verbal con su pĂşblico, pareja o grupo.
Cuando estudiaba la primaria quise al grupo de danza regional de mi colegio, por 3 creencias:
- Era una actividad que, segĂşn yo, no requerĂa esfuerzo fĂsico, es decir, no lo podrĂa comparar con basketball, futbol o boleybol, esperando que no saliera de mi cuerpo ni una gota de sudor.
- HabĂa visto el vestuario que se utilizaba, le prestaba atenciĂłn al vestuario de la polka, que correspondĂa a mi tendencia: minifalda roja aterciopelada, con blusa de cuadros, chaleco y el hecho de que a mi corta edad tuviese un pretexto para pintarme era ideal.
- El sonido unisono de zapateado que los bailarines ejecutaban me llamaba la atenciĂłn, el hecho de que todos se viesen iguales iba muy de acuerdo con mi razonamiento matemático: hay paralelismo, seguimiento de lĂneas, el movimiento es de acuerdo a la mĂşsica que se escucha, es decir, no existirĂa cabida para algĂşn error.
Al practicarlo durante los siguientes años, nunca me di cuenta de que, más allá de lo que yo hubiese previsto, estaba practicando una actividad de comunicaciĂłn no verbal, es decir, que con cada movimiento que realizaba tendrĂa un significado: la falda corta enseñaba un poco más de mi cuerpo, la sonrisa sugerĂa alegrĂa, el color rojo y la manera del peinado sugerĂan deseo y lujurĂa, concretamente, es un llamado al apareamiento tal y como lo hacen los animales.
Cada cuadro contaba alguna historia... simbolismos... movimientos...
Dentro del compendio de danzas regionales en nuestro paĂs existen incluso danzas propias de rituales, como la danza del venado, la cual es celebrada religiosamente por los indĂgenas de Sonora y Sinaloa, y hace una dramatizaciĂłn de una caza, el sufrimiento y por lo que pasa el animal. Es tan importante para su cultura, que miembros de cierta tribu predestinan el personaje a un linaje familiar y depende de tu familia si eres o no elegido para representar el baile. No solamente es la tuza, los cuernos, los tambores, el espacio, es lo que simboliza, lo que transmite, el llamado a visualizar una actividad como algo sagrado.
Un baile puede decirnos tanto en tan poco tiempo... es la invitaciĂłn a la acciĂłn.
Pero ¿quĂ© tan importante es actualmente la danza para nuestra cultura?
Hace unos años tuve la fortuna de acompañar a mi cuñada a una presentaciĂłn en Pajapita, San Marcos, Guatemala con el grupo de danza folklorica "Flor del Valle". Presentaron Hidalgo, Ags, Nuevo LeĂłn, Jalisco y Sinaloa, acompañados de la compañĂa de mĂşsica IndĂgena del Valle del Mezquital.
El estar en otro paĂs, hizo que la nostalgia se apoderar de nosotros. La identidad como mexicanos al escuchar el vigor del zapateado, el tĂpico grito invitaciĂłn al espectador a unirse a la celebraciĂłn, los colores de los vestidos que resaltaban sobre el polvo, fachadas despintadas y en un inicio, apatĂa general.
La experiencia de estar tras cortinas me dio definitivamente otra visiĂłn, porque hay detalles, que son tan obvios porque siempre han estado allĂ, minĂşsculos en comparaciĂłn con su importancia: los accesorios.
Desde las trenzas, el tipo de tela que lleva cada vestuario, la forma de los aretes, si lleva o no collares, es decir, si es un baile en el que se hace alusiĂłn a un status social superior!...
El sentimiento que provocĂł el escuchar a un niño extranjero decir: "Mami, dĂłnde queda Veracruz? Yo quiero ir allĂ!" y a un adolescente preguntar a su padre "AquĂ no hay algo asĂ? Nosotros no hacemos algo similar?" es de orgullo, de amor por nuestro MĂ©xico, por lo que transmitimos con la danza, con el cuerpo, con nuestros valores y principios.
Y aunque se practican bailes "regionales" como una actividad extracurricular en la escuela, y aunque puedo asegurar que la mayorĂa de los mexicanos nos sabemos un paso tĂpico, resulta poco probable que en una reuniĂłn familiar se ponga el huapango, jarabe tapatĂo o mĂşsica de viento y se empiece a bailar. Nos identificamos, pero ¿por quĂ© no lo expresamos? es acaso inseguridad o pena la razĂłn por la cual sabemos más de salsa cubana que del baile tĂpico de Nuevo LeĂłn. Practicamos más reggaetĂłn, pero vemos el jarabe tapatĂo sonrojados porque pareciera que se van a dar un beso al levantar el sombrero. Incluso escuchamos Banda y Mariachi en fiestas patrias y nos sentimos orgullosos y patriĂłticos, pero en Octubre lavamos la ropa con Metal!
Te invito a que animes a tu familia a escuchar nuestra mĂşsica, que tus sobrinos e hijos conozcan el significado de cada movimiento, de cada expresiĂłn, de cada vestuario, que generes pasiĂłn por MĂ©xico, porque solo asĂ, podremos darle el valor que realmente tiene a nuestras raĂces, nuestra cultura y nuestro suelo.
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